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Inhibición al mordisco

Posiblemente es uno de los aprendizajes más importantes para nuestra seguridad y para tener una convivencia tranquila con nuestro perro

 

Quizás este será uno de los aprendizajes más importantes para perros que vivirán rodeados de personas y es lo que nos permitirá tener un perro seguro para toda la vida y en cualquier circunstancia.

El mordisquear es parte esencial en el desarrollo de un cachorro pero si no aprende a controlar su mordida, una vez crezca se convertirá en un peligro potencial especialmente entre usuarios que, por su edad o estado, sean más sensibles a posibles rozaduras o arañazos.
Si el cachorro ha tenido la gran suerte de criarse con su madre y hermanos hasta los dos meses, como mínimo, habrá aprendido en gran parte a controlar la fuerza de sus mandíbulas.

El aprendizaje de la inhibición del mordisco consta de dos partes: la primera, enseñar al cachorro a que tiene que parar cuando se le pida, y segundo nunca empezar el juego de mordisquear sin nuestro permiso.
No es necesario asustar al cachorro para que le hagamos saber que nos está haciendo daño. Un simple “Aiiiii o Auuuuu” cuando nos muerda demasiado fuerte será suficiente. Si el cachorro para inmediatamente su presión, entonces se premiará su comportamiento con caricias o premios. Por el contrario si nuestra queja es desoída y el cachorro continúa sus mordiscos, dejaremos el juego inmediatamente, dejando al cachorro desconcertado. Volveremos al cabo de 30 segundos, pediremos a nuestro cachorro que se siente y empezaremos a jugar de nuevo como si no hubiera sucedido nada. Pronto aprenderá que demasiada presión es sinónimo de parar el juego.

Si vemos que el cachorro insiste en su presión excesiva y ya hemos abandonado el juego un par de veces pondremos al cachorro en su área de confinamiento (trasportín) durante un periodo de tiempo (3-5 minutos). Tiene que aprender que la presión significa “fin del juego”.